Guía completa
Un desgaste que no avisa
La sonda lambda no se rompe de un día para otro. Con los kilómetros, el elemento sensor se contamina con restos de la combustión y responde más despacio. La centralita sigue fiándose de ella y ajusta la mezcla con datos atrasados: el consumo sube un poco, el ralentí pierde finura y, más adelante, aparece un código de sonda o de catalizador. En coches de ciudad, con muchos arranques en frío y trayectos cortos, ese proceso se nota antes porque la sonda pasa más tiempo por debajo de su temperatura de trabajo.
Delante y detrás del catalizador, funciones distintas
La sonda anterior regula la mezcla en todo momento; si falla, el motor lo acusa. La posterior vigila al catalizador; si envejece, puede hacer creer que el catalizador está mal cuando no lo está. Saber cuál de las dos falla evita cambiar piezas de más.
Antes de pedir la sonda
Un aceite que se quema, un inyector que gotea o una fuga de escape cerca de la sonda alteran su lectura y acortan su vida. Si encontramos algo de eso, te lo decimos, porque una sonda nueva en un motor con ese problema volverá a fallar.
Mándanos por WhatsApp el código que lee tu coche al 622 552 992 y te decimos qué sonda parece estar implicada.