Guía completa

El mar y el escape no se llevan bien

Un coche que duerme en la calle a pocas manzanas de la playa respira humedad salina toda la noche. El escape, que va por debajo y alterna frío y calor varias veces al día, es de lo primero que lo nota. Las zonas más castigadas son el silenciador trasero, las uniones entre tramos y las abrazaderas. A eso se suma el agua que se condensa dentro del tubo cuando el motor no llega a calentarse del todo, algo habitual si casi todos tus desplazamientos son por la ciudad.

Soldar o cambiar, sin dogmas

Si el agujero es pequeño y el metal de alrededor tiene espesor, una soldadura bien hecha resuelve y aguanta. Si el tubo se deshace al tocarlo, soldar es poner un parche sobre material que va a fallar al lado. En ese caso cambiamos el tramo entero. Cuando la pieza viene unida de fábrica, a veces se puede cortar y montar el recambio por separado; te lo explicamos antes.

El flexible, ese gran olvidado

Entre el motor y el resto del escape hay un tramo trenzado que absorbe las vibraciones. Con los años la malla interior se rompe y aparece un soplido metálico al acelerar. Se puede sustituir solo esa parte en muchos coches.

Pensando en la ITV

Si pasas la ITV desde Badalona, ten en cuenta que una fuga, un ruido excesivo o un sistema modificado sin homologación son defectos en la inspección. Si tienes la cita cerca, revisamos el escape con tiempo para llegar con él en orden.