Guía completa

Lo que sí hacemos y lo que no

La reprogramación de la centralita del motor es un proceso electrónico delicado que permite actualizar o modificar el software que gestiona el funcionamiento del vehículo. Lo que sí hacemos: actualizaciones oficiales del fabricante, recodificación tras montar una centralita de segunda mano, adaptaciones después de cambiar inyectores, sensores o el EGR, programación de una centralita nueva tras una restauración, y codificación de componentes relacionados como llaves o módulos de asistencia.

Lo que no hacemos, y por qué: no aumentamos potencia por software (anula el seguro, no pasa la ITV y puede dañar el motor), no eliminamos el filtro de partículas ni el EGR (ambos ilegales, con multas de hasta 6.000 € y consecuencias mecánicas serias), no desactivamos el AdBlue en motores Euro 6 (el propio motor entra en modo seguro) y no tocamos el kilometraje bajo ningún concepto, porque es delito. Si alguien nos pide algo de esta lista, explicamos por qué no y ofrecemos la vía legal que resuelve el problema de fondo.

Actualizaciones oficiales del fabricante

Los fabricantes publican de forma periódica boletines técnicos con software corregido para bugs conocidos: comportamientos anómalos en el cambio automático (frecuente en cajas DSG de VAG con software desactualizado), consumo elevado durante la regeneración del filtro de partículas, tirones a baja velocidad que se resuelven ajustando el mapa de inyección, o avisos erróneos en el cuadro que desaparecen con la actualización. Algunas se aplican gratis bajo campaña del fabricante —conviene comprobarlo antes en el concesionario oficial—; si no hay campaña activa, las aplicamos nosotros.

Recodificar una centralita de segunda mano

Un caso frecuente: un cliente con la centralita dañada por una avería electrónica grave compra una de desguace y necesita activarla. El proceso pasa por leer el VIN original del vehículo, recodificar la centralita a ese VIN con software de programación, sincronizarla con los módulos relacionados —inmovilizador, llaves, asistencias— y hacer una lectura completa para certificar que todo funciona.

Adaptaciones tras cambiar piezas concretas

Algunos componentes llevan un código propio que hay que registrar: los inyectores diésel tienen un código grabado en el cuerpo que, si no se registra, hace que la centralita inyecte cantidades incorrectas; el sensor de presión del turbo necesita un ajuste de offset; el sensor de árbol de levas o de cigüeñal a veces pide un reaprendizaje de posición; y el caudalímetro puede necesitar un reinicio de adaptaciones en ciertos motores.

Por qué el cargador durante la programación no es opcional

Durante el proceso, mantenemos la batería con un cargador estabilizador profesional a tensión constante. Sin él, una caída de tensión en mitad de la programación puede dejar la centralita inservible. Es un estándar que cualquier intervención electrónica seria debería seguir, y por eso desconfiamos de los talleres que reprograman sin ese cuidado.