Guía completa
Un desgaste que no se nota
Los amortiguadores se cansan tan despacio que el conductor se acostumbra. Lo que sí cambia es la seguridad: con la rueda saltando, la frenada se alarga y el control en curva empeora, sobre todo con el asfalto mojado.
En Badalona hay dos tipos de uso que los castigan. El de cada día por calles con badenes y adoquín, donde trabajan sin parar a poca velocidad, y el de vía rápida, en la C-31 o la B-20, donde un amortiguador flojo se nota como un coche que flota y corrige solo en los cambios de carril.
Prueba rápida que puedes hacer tú
Con el coche parado, empuja con fuerza hacia abajo una esquina del capó o de la aleta y suelta. Si sube, baja un poco y se queda quieto, va bien. Si sigue balanceándose, llévalo a revisar.
Delante y detrás, cada eje a la vez
El trabajo se hace por ejes porque los dos lados tienen que frenar el muelle igual. Aprovechamos el desmontaje para mirar la copela, que lleva un rodamiento que sufre con cada giro del volante, y el tope de goma, que suele estar deshecho cuando el amortiguador lleva tiempo agotado. Cambiar esas piezas en el mismo momento evita volver a abrir dentro de poco.
Para pedir cita o presupuesto llámanos al 930 454 510 - 622 552 992 con la matrícula y los kilómetros del coche.