Guía completa
¿Hidráulica o eléctrica?
Hasta hace unos años casi todos los coches llevaban dirección hidráulica: una bomba movida por el motor empuja aceite hacia la cremallera. Sus fallos típicos son fugas, una bomba que zumba al girar y un volante que pesa cuando falta líquido. Los coches actuales suelen llevar asistencia eléctrica, sin aceite ni bomba; cuando falla, se enciende un testigo en el cuadro y la avería queda guardada, así que el diagnóstico pasa por leer la centralita.
Hay también sistemas intermedios con bomba eléctrica. Saber cuál es el tuyo evita cambiar piezas a ciegas.
Maniobras en calles estrechas
La dirección sufre sobre todo en parado. Aparcar en las calles estrechas de Badalona obliga a girar el volante de tope a tope una y otra vez, a veces con la rueda apoyada contra el bordillo. Eso fuerza la bomba en las hidráulicas y calienta el motor de asistencia en las eléctricas. Mantener el volante pegado al tope varios segundos es una costumbre que conviene evitar.
Los golpes contra el bordillo también doblan rótulas y bieletas, y el síntoma es un volante que queda torcido cuando el coche va recto.
Cremallera: reparar o sustituir
Si la cremallera tiene holgura interna o pierde por los retenes, hay que decidir. La reconstrucción puede funcionar en algunos modelos; en otros no hay piezas o el desgaste interior hace que no compense. En las cremalleras con motor eléctrico integrado lo normal es sustituirla completa. Te enseñamos el estado de la pieza y decidimos contigo.