Guía completa

“Gotea aceite” es lo más fácil de decir y lo más difícil de precisar

Es una de las razones más frecuentes por las que un coche entra al taller, y a la vez la descripción menos concreta que existe. Un motor puede perder aceite por varios sitios distintos, y cada uno tiene su reparación y su coste:

  • Junta del cárter, la más habitual, entre el bloque motor y el cárter inferior.
  • Junta de la tapa de balancines, en la parte alta del motor: fugas pequeñas pero que se repiten si no se atienden.
  • Retén delantero del cigüeñal, donde este se conecta a la polea.
  • Retén trasero del cigüeñal, orientado hacia el embrague — el más caro de sustituir.
  • Retén del árbol de levas.
  • Separador de aceite, en motores con sistema de ventilación positiva del cárter.
  • Intercambiador de aceite, cuando falla puede mezclar aceite con refrigerante, un problema distinto.
  • Tapón del cárter mal ajustado o con la junta gastada.

Cada causa exige su propia solución, así que el primer paso siempre es identificarla.

Dos formas de encontrar el origen

El método más directo es la limpieza y observación: desengrasamos el motor, dejamos secar y hacemos una prueba en carretera. El aceite recién salido marca el punto de partida. Funciona bien para fugas medianas o grandes.

Para fugas pequeñas o intermitentes usamos tinte UV: un producto fluorescente que se añade al aceite del motor y circula con él. Tras un par de días de uso normal, una linterna ultravioleta ilumina el punto exacto de salida, incluso si se trata de una gota que se evapora con el calor antes de dejar mancha visible.

De lo más barato a lo más caro

La tapa de balancines es, en general, la reparación más asequible: acceso sencillo, junta económica y poca mano de obra, entre 100 y 200 €. La junta de cárter sube algo el coste porque hay que desmontar el cárter y preparar bien la superficie antes de montar la junta nueva, entre 150 y 280 €. El retén trasero del cigüeñal es el más complejo: en muchos modelos obliga a desmontar la caja de cambios para llegar a él, lo que sitúa el precio entre 350 y 700 €.

Cuándo no conviene esperar

Una fuga muy lenta, de las que se resuelven rellenando cada varios miles de kilómetros, puede esperar a la próxima cita sin mayor riesgo. Pero hay tres situaciones en las que conviene actuar de inmediato: aceite goteando sobre el escape o el turbo, por el riesgo de que prenda; aceite llegando al embrague o a la caja, porque acorta su vida útil; y una pérdida grande, por encima de medio litro cada 1.000 km, que puede dejar el motor sin lubricación suficiente en poco tiempo.